Celebrando la Primavera Eclesial

Bogotá, 23 de marzo de 2015

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La injusticia, la desigualdad, la discriminación, la destrucción ecoambiental, la corrupción enquistada, violencias de toda índole continúan sin ningún tipo de co-relación con el proceso de negociación de La Habana. La paz que se discute en la mesa de negociación aún no repercute en la cotidianidad de las familias, de las comunidades, del país. No podemos esperar que los cambios sucedan desde arriba. Ya estamos creando nuevos caminos de la sociedad que soñamos. Estamos viviendo – en pequeño- experiencias alternativas de paz cimentadas en la espiritualidad comunitaria. Algunos de esos caminos se están encontrando en la convocatoria de la Primavera Eclesial, ya!

El pasado lunes 23 de marzo celebramos esta la caminada en la sede de las Casitas Bíblicas (barrio Palermo Sur-Bogotá) atendiendo el llamado de la Comisión de Justicia y Paz, de la Red de Mujeres Sacerdotes Católicas Romanas, de Kairos Educativo – KairEd – , de las Católicas por el Derecho a Decidir, del movimiento de Otras Ovejas y de las mismas Casitas Bíblicas. Celebramos los diversos caminos de las comunidades presentes haciendo memoria de Monseñor Romero, para lo cual miramos un video sobre su acción y compromiso proféticos con y para la población de El Salvador en resistencia contra la violencia y la represión. Compartimos y meditamos la homilía del 23 de marzo de 1980, última antes de ser asesinado.

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Construimos una inmensa mandala con los colores de la wiphala andina siguiendo el principio de inclusión de la diversidad y del discipulado de iguales, y cantando casa abierta (Música: Casa Abierta, Duo Guardabarranco de Nicaragua) visibilizando cada uno de los procesos presentes que hacen realidad la Primavera Eclesial, ya!
Pedimos perdón por las diversas situaciones de violencia y victimización que vive nuestro país, recordamos nombres de mártires que nos acompañan y nos fortalecen. Como expresión de reconciliación con la tierra, con nuestras abuelas y abuelos, con las energías creadoras de nuestros cuerpos escuchamos y cantamos Cuando los pies besan la tierra, de Calle 13.

Pedimos perdón por las diversas situaciones de violencia y victimización que vive nuestro país, recordamos nombres de mártires que nos acompañan y nos fortalecen. Como expresión de reconciliación con la tierra, con nuestras abuelas y abuelos, con las energías creadoras de nuestros cuerpos escuchamos y cantamos Cuando los pies besan la tierra, de Calle 13.

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Proclamamos y reflexionamos textos proféticos de Monseñor Romero, de Isaías, del evangelio de San Lucas e intercambiamos en grupos y luego en plenaria sobre nuestra comprensión del vivir el profetismo y cómo podemos continuar hoy (Música: Creo, Teresa Parodi). Para las comunidades es claro y firme que la irrupción del empoderamiento femenino en la iglesia y en la sociedad es un signo vital del profetismo que nos interpela y nos transforma.

Ofrecimos en nuestro altar tortillas, vino, plantas de las huertas agroecológicas, flores y memorias martiriales. Diversas tradiciones se encontraron alrededor para la plegaria eucarística y la comunión incluyente.

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Luego, el grupo juvenil Distrito de Artes de Casitas Bíblicas presentó la danza de la Profecía Arco Iris de Judith Bautista llenando el ambiente de luces, colores, cuerpos, movimientos, semillas y esperanzas. En este ambiente meditamos , como acción de gracias, el Homenaje a Mons.Romero del grupo salvadoreño Yolocamba-I ta y nos abrazamos en la energía reparadora y esperanzadora de la primavera eclesial y las memorias martiriales. Nos despedimos y regresamos a nuestras comunidades y familias cantando nuestra querida Minga de la Esperanza…

La Primavera Eclesial, Ya! es un clamor que en junio de 2013 expresó inicialmente cinco reivindicaciones alrededor de las cuales se vienen juntando voces, luchas, memorias, emancipaciones. Recordamos cuales son:

1. Sacerdocio femenino.
2. Celibato sacerdotal opcional.
3. Transformación del Estado Vaticano en red internacional de justicia, paz e integridad de la creación.
4. Democratización laical a partir de asambleas con protagonismo de mujeres y jóvenes.
Proclamamos y reflexionamos textos proféticos de Monseñor Romero, de Isaías, del evangelio de San Lucas e intercambiamos en grupos y luego en plenaria sobre nuestra comprensión del vivir el profetismo y cómo podemos continuar hoy (Música: Creo, Teresa Parodi). Para las comunidades es claro y firme que la irrupción del empoderamiento femenino en la iglesia y en la sociedad es un signo vital del profetismo que nos interpela y nos transforma.
5. Transformación del Banco Vaticano -IOR- en Banca Social del los pobres para luchar contra la pobreza en el mundo.

Fernando Torres Millán

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Primavera Eclesial – CDD Bogotá

Primavera Eclesial
CDD Bogota

Como Católicas por el Derecho a Decidir, celebramos el reunirnos para resaltar este esfuerzo colectivo por posicionar la idea de Primavera Eclesial, que es tan necesario para nuestras comunidades. Este se convierte en un espacio para reivindicar las múltiples experiencias espirituales que nos atraviesan, además de ser una apuesta por la unificación de la vivencia cristiana como sinónimo de acogimiento, unidad, reconciliación y por qué no, también transformación.

Las apuestas que surgen desde la primavera eclesial implican una profunda renovación en el seno de nuestra Iglesia, un llamado no sólo al cambio en las subjetividades, sino en toda la institucionalidad de la religión católica. Siendo algunas de ellas:
· La exigencia por el sacerdocio femenino que implica la plena participación de las mujeres en la iglesia católica, quienes históricamente hemos sido silenciadas y estigmatizadas. Esto daría paso a una Iglesia más incluyente que escucha las voces femeninas, quienes desde el campo de la teología y de otros ámbitos le han apostado a la subversión de esos cánones hegemónicos que quieren imponer una visión exclusivamente masculina del mundo.

· Un celibato opcional que ponga en primer plano la capacidad de decisión que ejercen las personas sobre sus proyectos de vida, que reconozca la sexualidad como parte de la condición humana, dejando de lado la imposición de mandatos que obstruyen la autonomía de quienes se acogen a vida la religiosa.

· Una transformación en la estructura del Vaticano que permita configurar relaciones más democráticas y menos jerárquicas, en la cual se acoja de manera más amplia la participación de su múltiple feligresía.

· La posibilidad de cambios reales y sustanciales en nuestra Iglesia, que reconozca la capacidad moral de las mujeres para tomar decisiones frente a su vida, su cuerpo, su sexualidad, reproducción, y en general frente a su legítimo derecho a decidir.

· Entre otros temas que requieren de nuevas miradas, acordes al devenir de los tiempos y a los cambios reales en nuestras sociedades, como por ejemplo: el reconocimiento de las familias diversas, el respeto por la diversidad sexual, la laicidad del Estado, etc.

Cada uno de estos puntos se direccionan a una Iglesia más incluyente que acoja diversas experiencias, posiciones y discursos; que abandone los juicios sobre nuestras decisiones y acepte esas diferentes maneras de vivir la experiencia religiosa. Es pues un llamado a visibilizarnos como católicos y católicas o simplemente como participantes de una experiencia espiritual que no queremos seguir llevando desde las márgenes.

La primavera eclesial es una oportunidad para ampliar nuestra red, para construir un amplio tejido de vivencias que permitan fortalecernos a través de esas distintas formas de vivir la espiritualidad que se enuncia a través de nuestras acciones, cuerpos e interacciones. Es un momento para tomar conciencia sobre las transformaciones que hemos experimentado en torno a la forma como entendemos ese “ser católicas”, desarmando un conjunto de paradigmas que nos impusieron desde las edades más tempranas, para dar paso a la reivindicación de otras formas de vivir esta experiencia.

Otra de las razones que nos convocan es la celebración de los 35 años de martirio de Monseñor Romero, quien se convirtió en ícono de resistencia en la lucha por la defensa de los derechos de las poblaciones más vulnerables de su país y de América Latina. Desde su trabajo sacerdotal, se encargó de hacer denuncias a un sistema político que a través de la injusticia social, la represión y la violación de derechos humanos, creó un panorama bastante alarmante y en el cual pocos eran quienes se atrevían a alzar su voz contra este tipo de acciones.

Una de las particularidades que más llama la atención y a la cual queremos hacer referencia – dentro de esos múltiples actos de subversión que generó Monseñor Romero-, es la participación que tuvieron las mujeres en sus apuestas planteadas, a las cuales reconoció como personas fundamentales para la construcción de una Iglesia más democrática. Personajes como Doris Osegueda, a quien nombró secretaria de la oficina de Comunicación Social del Arzobispado, María Julia Hernández, encargada de grabar y redactar las homilías dominicales de Monseñor, María Ester Chamorro, Martha Benavidez, o Margarita Herrera, quienes en conjunto trabajaron por elaborar elementos de juicio a una realidad que quería imponer la censura y la represión. Son sólo algunos de los nombres de las compañeras con las que contó Monseñor Romero en su apuesta por una reconfiguración de la situación política que estaba atravesando El Salvador.

La vida de Monseñor Romero es un claro llamado para atrevernos a la transformación, a alzar la voz frente a situaciones que nos parecen injustas y obstruyen el desarrollo de todos nuestros derechos. De una u otra forma, el ejemplo de Monseñor Romero nos da elementos para seguir trabajando en la construcción de un ecumenismo que reconozca las múltiples voces de quienes nos acogemos a una iglesia católica liberadora.

Es así como nosotras, nos reconocemos como Católicas por el Derecho a Decidir, porque nos afirmamos en nuestra propia concepción de fe liberadora y comprensiva con las mujeres, porque creemos en la posibilidad de vivir plenamente la experiencia espiritual y religiosa desde otros paradigmas, que no obstruyan el pleno desarrollo de nuestras vidas, porque apostamos a construir y experimentar una espiritualidad cada vez más humana que reconcilie nuestras vivencias. A través de nuestro derecho a decidir, celebramos y construimos día a día una nueva postura no culpabilizante, liberadora y más armónica con nuestras decisiones y con nuestro ser mujer.

Católicas por el Derecho a Decidir
Bogotá, 23 de marzo de 2015
Texto leído en la fiesta de la Primavera Eclesial “Mons.Romero” celebrada en la sede de las Casitas Bíblicas (Barrio Palermo Sur-Bogotá).

Mujeres Presbíteras

ASOCIACIÓN CATÓLICA ROMANA DE MUJERES PRESBITERAS
ARCWP* EN LA PRIMAVERA ECLESIAL

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Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP*
olalbe@gmail.com
http://www.arcwp.org

Te has puesto a pensar ¿qué sucede en la primavera? Tal vez, si, talvez, no. Quizás porque en varios de nuestros países, vivimos en eterna primavera, y es como si nos hubiéramos acostumbrado a ella. En cambio en otros países como en Europa, EE.UU. Canadá, por la existencia de las estaciones, valoran y aprecian el reventar de cada primavera.
En el Colegio, nos enseñaban a ver el repuntar de una semilla de frijol, en un algodón húmedo, y en un frasco con agua. ¿Te acuerdas? Todos los días observamos qué era lo que iba sucediendo, con gozo comentábamos y mostrábamos cómo se fue formando nuestra plantita, hasta su mejor momento.
ARCWP (Asociación Católica Romana de Mujeres Presbíteras) es una semilla, sembrada, hace muchos años… Es una semilla salida del Evangelio de Jesús de Nazaret, que Él mismo plantó, entre sus discípulas y discípulos. Más claro no puede ser el texto de Lucas 8:3 donde varias mujeres andaban con Jesús hombro a hombro, sin el perjuicio del sexismo –pecado mortal de moda y de actualidad, generador de la violencia contra las mujeres- dice el texto: “Juana, la mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y muchas otras. Todas ellas ayudaban con sus propios recursos a Jesús y sus discípulos”

Es imposible borrar la Historia de la Iglesia, como se ha pretendido hacerlo, porque, no olvidemos que las piedras hablan.
Desde ARCWP forjamos la Iglesia que soñamos y queremos, “viviendo en igualdad el Evangelio y la Justicia para todas/os en la Iglesia y en la sociedad ahora. Trabajamos en solidaridad con los empobrecidos y marginados/as en la justicia transformadora, en colaboración con todos los creyentes. Consideramos la Justicia como parte constitutiva del Evangelio de Jesucristo.”(Misión y Carisma de ARCWP).
“Nuestra visión es vivir como una Comunidad de iguales en la toma de decisiones como una organización en todas nuestras comunidades de fe. Estamos en la renovación de la visión de Jesús en el Evangelio en la Iglesia y en el mundo. Reconocemos las injusticias de clase, etnia, orientación sexual y desafíos mentales y físicos, así como de género. Por lo tanto, nos afirmamos en la justicia social, la tradición de la Iglesia, en la búsqueda de la justicia para todos/as, especialmente los económicamente empobrecidos y los marginados/as.” (Visión de ARCWP).
La Primavera Eclesial que vivimos en ARCWP se ha venido preparando desde años atrás, en el reverdecer de Vaticano II, Celam-Medellin-1968, Teología de la Liberación, Teología Femenina, Teologías contemporáneas, arando y abonando continuamente, viviendo la novedad permanente del Evangelio y sus continuos desafío, fortaleciendo sus raíces, formando y empoderando discípulas y discípulos, laicos/as, diaconas,/os, presbiteras/os, obispas/os, al servicio del Reino de Dios en su Iglesia. Iglesia abierta, inclusiva, generando sororidad, fraternidad, comunidad, en justicia, paz y amor.
En la frescura de la Primavera Eclesial, me apropio de una frase del Papa Francisco, que nos anima a abrir aquella puerta, que dicen está cerrada, para nosotras mujeres:

“El Amor nos hace semejantes, crea igualdad, derriba los muros y las distancias” Cuaresma 2014 Francisco.

CRÓNICA HISTÓRICA EN IMAGEN DE LA PRIMAVERA
ECLESIAL EN ARCWP

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Ludmila Javorova. En 1970 el obispo Felix Maria Davídek en comunión con Roma la ordena, para atender a los prisioneros/as de la Iglesia del Silencio en la republica Checa. Después de la caída del muro de Berlin, Roma le desconoce a ella y otras compañeras.

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En Roma.La Rv.Janice Sevre-Duszynska:
Las mujeres sacerdotes estamos aquí.

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Dublin, Irlanda Junio 29 del 2002 Las primeras 7 ordenadas sobre las agua del río Danubio.

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EE.UU. Las ordenadas en Pittsburgh Julio 25 del 2005

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ARCWP En el 2013 la Comunidad de Presbiteras que sale a anunciar la Buena Nueva

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La obispa Bridget Mary celebrando unas confirmaciones en Fort Meyers

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Rev Judy Lee en la Liturgia del lavatorio de los pies.

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Celebrando con los estudiantes de Las Malvinas.

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Empoderando a los jóvenes en su ser participativo de la Iglesia

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En la ordenación al presbiterado de la 4a colombiana

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Acompañando al pueblo inmigrante en la tragedia de familiares desaparecidos

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Atendiendo a los enfermos

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Empoderando a los niños en su ser de Iglesia, como bautizados.

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El pequeño Samuel, hijo de Ana y Ramiro empieza a sus tres meses a celebrar y compartir la Eucaristía.

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Celebrando la Eucaristía con los hijos de las pospenadas

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Las Rvs Judy Lee, Marta Aida Soto y Olga Lucia, celebrando el Bautismo de la nieta de Marta Aida

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Recogiendo en mis manos todos los agradecimientos por las Bondades de la Esencia Divina,de cada uno/a de los asistentes, para ser presentados en el altar.

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Concelebrando con la Comunidad en Soacha.

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Las abuelas de la Comunidad sirven la Comunión, porque son ellas las que han formado
a sus hijos y nietos en la fe y principios cristianos.

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Celebrando una Eucaristía ecuménica, con hermanos anglicanos.

En esta etapa de mi vida doy gracias a la Esencia Divina de la Vida, porque cada día entiendo más y más mi Bautismo. Para mí es un gozo el poder compartir y hacer partícipe a mis hermanas/os de la vivencia de este sacramento que nos dignifica como hijas e hijos de Dios en la igualdad del discipulado evangélico, en amor y justicia. (Galatas 3:28)